La ansiedad es uno de los síntomas más frecuentes que podemos encontrar a nivel mundial y una de las primeras demandas que suelen tener los pacientes cuando deciden recurrir a la terapia psicológica.

La ansiedad en sí no es un problema ya que es una emoción adaptativa que activa nuestro organismo preparándonos para la lucha o la huída. El problema surge cuando este estado de activación aparece con mucha facilidad y ante diversos estímulos y puede llegar a mermar la salud y el bienestar de la persona.

Existen una serie de problemas frecuentes relacionados con la ansiedad, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC),  los ataques de pánico, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o el trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

En este post vamos a ver en detalle cuáles son las características de este último.

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

En el trastorno de ansiedad generalizada la sensación de peligro y angustia es constante. A diferencia de otras condiciones que disparan la ansiedad por una causa en concreto (como una fobia específica o la fobia social), en el trastorno de ansiedad generalizada existe un amplio abanico de causas que pueden originar la ansiedad. De ahí viene la condición de «generalizado».

En el trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad ocurre de forma frecuente y constante a lo largo de todo el día.

Principales síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada suele desarrollarse de forma lenta y comenza en la adolescencia o la adultez temprana, momento en el que comienzan a surgir una serie de preocupaciones y responsabilidades ausentes en la niñez.

Aunque los síntomas de este trastorno pueden variar mucho dependiendo de cada persona, es común encontrar los siguientes:

  • Preocupación o ansiedad persistentes por determinados asuntos que son desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos.
  • Tener problemas para controlar sus preocupaciones y dedicar una gran cantidad de tiempo al día a rumiarlas.
  • Pensar demasiado los planes y generar posibles soluciones a los peores escenarios posibles.
  • Percibir situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son.
  • Dificultad para lidiar con situaciones de incertidumbre.
  • Temperamento indeciso y miedo a tomar la decisión equivocada.
  • Incapacidad para alejar la mente de una preocupación.
  • Incapacidad para relajarse, sensación de nerviosismo y sensación de excitación o de estar al límite.
  • Dificultad para concentrarse, o sensación de que la mente se «pone en blanco.

Además de los síntomas anteriores que tienen un caracter más psíquico, también podemos encontrar otra serie de signos y síntomas físicos:

  • Fatiga o cansancio frecuente a raíz de la tensión y activación constante a la que está sometido el cuerpo.
  • Trastornos del sueño, principalmente insomnio.
  • Problemas psicosomáticos (cefaleas, problemas gástricos, etc.)
  • Tensión muscular o dolores musculares.
  • Temblor, agitación.
  • Nerviosismo o tendencia a los sobresaltos.
  • Sudoración excesiva.
  • Sensación de mareo o de falta de aire.
  • Náuseas, diarrea o síndrome del intestino irritable.
  • Sensación de irritabilidad frecuente.

Es posible que hayas sentido muchos de estos síntomas en algún momento de tu vida. Sin embargo, en el trastorno de ansiedad generalizada el componente principal es la preocupación. Si sientes que siempre tienes un grado de preocupación elevado a que ocurra alguna desgracia (a ti o a un familiar) o a que algo te salga mal, es posible que sufras un trastorno de ansiedad generalizado.

Causas de este trastorno

Los estudios en este ámbito sugieren que no existe una única causa del trastorno de ansiedad generalizada y más bien suele tratarse de una combinación de factores, desde una predisposición genética a sentir ansiedad hasta una interacción con el entorno (educación parental, experiencias) concreta.

Tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Si llevas lidiando mucho tiempo con tus preocupaciones es difícil que desaparezcan por sí solas. Es posible que te hayas acostumbrado a vivir con ellas y casi las consideres un rasgo indisoluble de tu personalidad.

Sin embargo, sin el tratamiento adecuado, estas preocupaciones pueden aumentar y empeorar con el tiempo. La terapia psicológica puede ayudarte a salir de esa «rueda de la preocupación» en la que te encuentras atrapado y comenzar a vivir una vida más anclada en la realidad y con preocupaciones más realistas y bien gestionadas.

Es importante que acudas a un profesional de la salud mental cuando sientas un grado de preocupación y ansiedad tan elevados que tu esfera laboral y/o social comience a verse afectada.

Una de las terapias más efectivas para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada es la terapia cognitivo-conductual. Mediante esta terapia es posible que el paciente logre entender la relación entre los pensamientos, comportamientos y síntomas.

En algunos casos, cuando los síntomas de ansiedad son muy incapacitantes, es posible combinar la terapia psicológica con el tratamiento farmacológico para la ansiedad.