A la hora de establecer objetivos, es importante tener claro qué es aquello que quieres conseguir. Si estableces un objetivo que sea específico, medible, alcanzable, relevante para ti, y con un plazo de tiempo determinado, podrás controlar tu progreso hacia su consecución y aumentarás las probabilidades de que finalmente acabes consiguiendo ese objetivo. En este artículo veremos cómo asegurarnos de que nuestros objetivos se ajustan a estos criterios para que nos lleven a obtener un buen resultado.

 

Definiendo los objetivos SMART

La palabra SMART significa “inteligente” en inglés y podríamos definirlos exactamente así como “objetivos inteligentes”. Sin embargo, este acrónimo encierra más información ya que hace referencia a las 5 características esenciales que debe tener todo objetivo para aumentar las probabilidades de conseguirlo:

  • Specific: específico
  • Measurable: medible
  • Achievable: alcanzable
  • Relevant: relevante 
  • Time based: con límite de tiempo 

Veamos en detalle cada una de estas características.

 

Específicos: Se dirigen a un área específica de mejora

Antes de empezar a buscar una solución, es importante definir el problema. ¿Qué quieres conseguir exactamente? Si tu objetivo no es lo suficientemente específico, ¿cómo sabrás si lo has conseguido?

Un objetivo específico es aquel que se dirige a un área concreta de mejora. Los objetivos específicos suelen ser más eficaces porque te permiten centrarte en tu progreso, en lugar de limitarse a la idea general de «mejorar» algo. Los objetivos que no son específicos dan lugar a dudas y ambigüedades y, por tanto, no ayudan a mantener el esfuerzo ni la motivación necesaria para conseguirlos.

 

Medibles: Cuantificar o al menos sugerir un indicador de progreso

Los objetivos relacionados con la salud son mucho más fáciles de cuantificar. Por ejemplo, decir que “quieres perder peso” no es suficiente. ¿Cuánto quieres perder y en qué momento? Necesitas realizar mediciones y puntos de referencia para asegurarte de que tus esfuerzos dan resultado y saber si estás en el camino correcto.

Por ejemplo, en lugar de decir que quieres perder algo de peso este año, podrías decir que quieres perder 10 kilos a lo largo del año. Y para ser todavía más concreto puedes subdividir ese gran objetivo en dos objetivos más pequeños como son perder 5 kilos para el 1 de junio y otros 5 kilos para el 1 de diciembre. 

Esto facilitará que otras personas de tu vida (como compañeros de trabajo o amigos) puedan intentar ayudarte a alcanzar ese objetivo y puedan darte feedback sobre tus esfuerzos. Además, la medición te ayudará a saber si tienes que realizar algún cambio en el plan diseñado para conseguir ese objetivo.

 

Alcanzable: Los resultados pueden alcanzarse de forma realista, teniendo en cuenta los recursos disponibles

Es importante que los  resultados pueden alcanzarse de forma realista, teniendo en cuenta los recursos y aptitudes personales disponibles. Un objetivo realista es aquel que es posible y además también es alcanzable. Para establecer objetivos realistas es importante tener en cuenta tanto las posibilidades como las limitaciones personales y económicas de cada uno.

Si una persona se fija objetivos poco realistas es probable que se desilusione cuando no pueda alcanzarlos y desista a medio camino de su consecución.

 

Relevantes

Un objetivo relevante es aquel que está alineado con otras metas y que por tanto tiene sentido en todo su conjunto. Para saber si un objetivo es relevante puede ser muy útil responder a algunas de las siguientes preguntas:

¿Vale la pena conseguir este objetivo?

¿Es este el momento adecuado para conseguir establecer este objetivo?

¿Voy a dejar de lado otras cosas de mi vida por conseguir este objetivo?

 

Con límite de tiempo

Los objetivos relacionados con el tiempo tienen más probabilidades de ser alcanzados que los no relacionados con el tiempo. Los objetivos con un marco temporal definido te ayudarán a centrarte en lo que tienes que hacer, en lugar de en lo que quieres hacer.

Alcanzar un objetivo es más fácil cuando hay una fecha límite. Por tanto, si tenemos un marco temporal muy amplio para alcanzar ese objetivo, suele ser mucho más efectivo dividirlo en plazos más pequeños con tareas concretas que debemos cumplir dentro de cada plazo (es lo que se conoce como “subdividir” el objetivo en objetivos más pequeños).

Además, el marco temporal también puede ayudarte a mantener tu motivación a lo largo del día y a planificar con antelación. Serás capaz de percibir cuánto tiempo te llevará la realización de una tarea en concreto y por tanto podrás organizar tu agenda en consecuencia.