La manipulación psicológica hace referencia a un conjunto amplio de tácticas psicológicas que una persona lleva a cabo sobre otra con el fin de controlar su libertad, su conducta, pensamientos y sentimientos. Todo ello con el objetivo de obtener algún beneficio de esta conducta.

A diferencia de otro tipo de relaciones en las que se produce un equilibrio y ambos ganan, cuando hablamos de manipulación psicológica hay un claro ganador (el manipulador) y una víctima (la persona que es manipulada).

 

Principales tácticas de manipulación psicológica

Conocer las principales tácticas de manipulación psicológica es el primer paso para evitar caer en las redes de un manipulador emocional.

 

Generación de culpa

El sentimiento de culpa suele ser muy desagradable y muchas personas hacen lo posible por deshacerse de él. Un manipulador emocional, consciente de esto, puede tratar de infundir culpa en su «víctima» con el objetivo de que se doblegue ante sus caprichos e intereses.

Una forma muy habitual de generar culpa en la otra persona es hacerse la víctima o presentarse como una persona desvalida que necesita ayuda. De esta manera, la otra persona se verá en la obligación de ayudarle para no sentirse culpable.

 

Hacer luz de gas

Los límites entre este tipo de manipulación psicológica y el maltrato psicológico se encuentran muy difusos. La táctica de hacer luz de gas (también conocida como gaslighting) es un tipo de manipulación muy sutil en la que la víctima no es consciente de ella. El manipulador se las ingenia para ir poco a poco distorsionando la realidad en su propio beneficio hasta tal punto que la víctima puede llegar a dudar de su propia memoria e incluso de su cordura. Son muy comunes las frases como «eso no fue así» o «quizá te esté fallando la memoria».

 

Castigo

En caso de que la víctima no se someta a los caprichos o demandas del manipulador, este recurrirá a diversas formas de castigo psicológico (no físico). Entre las formas más destacadas de este tipo de castigo podemos encontrar las humillaciones verbales, las críticas y sarcasmos y sobre todo el ignorar a la otra persona y responderle con silencio ante sus demandas o intentos de resolver el conflicto.

 

Intimidación encubierta

Mediante la intimidación encubierta se busca causar temor o incluso amenazar a la otra persona pero de una manera muy sutil e implícita. Un ejemplo de frase de intimidación encubierta podría ser: «si sigues así esto acabará con nuestra relación».

 

Ofrecer falsa ayuda

Puede llegar a parecer que en un momento dado te están dando un consejo para ayudarte pero en realidad te están ofreciendo una crítica velada. Imagina el caso de alguien que se compra una casa y cuando se la enseña a su amigo le dice que le gusta mucho pero que es una pena que no se encuentre más cerca del centro. Siempre hay un «sí, pero» en sus comentarios.

 

¿Cómo es la personalidad de un manipulador emocional?

Existen una serie de características que suelen ser comunes cuando nos referimos a la personalidad de un manipulador emocional. Entre estas características podemos destacar:

 

Inseguridad

Aunque intentan demostrar lo contrario, los manipuladores psicológicos suelen ser personas profundamente inseguras. Entre sus principales miedos y preocupaciones se encuentran el rechazo, la crítica, el miedo al cambio o la pérdida.

 

Falta de confianza

La inseguridad trae como consecuencia una falta de confianza en sus propias capacidades y que también suele estar relacionada con una baja autoestima aunque intenten demostrar todo lo contrario.

 

Sabe detectar tus debilidades

Todo de alguna forma tenemos alguna debilidad, ya sea cosas que no nos gustan de nosotros mismos, cosas que nos dan vergüenza o incluso que nos dan miedo y preferimos evitar. Un manipulador psicológico es especialista en detectar esas debilidades y utilizarlas en tu contra el objetivo de satisfacer sus propias necesidades.

 

Baja tolerancia a la frustración

La frustración es un sentimiento desagradable que no queremos experimentar, y queremos que desaparezca lo antes posible. Cuando el manipulador se expone a situaciones que le puedan alejar de sus necesidades o deseos es cuando más posibilidades hay de que comience a utilizar sus tácticas de manipulación.

 

Necesidad de control

La necesidad de control es una de las principales características de la personalidad de un manipulador psicológico. Cuando algo escapa a su control se dispara su inseguridad y por tanto su necesidad de volver a restaurarla.

 

Miedo ante la evaluación social 

Su inseguridad y la necesidad de proyectar una buena imagen es casi una necesidad para ellos. Por tanto, suelen mostrarse muy inseguros y temerosos ante las hipotéticas críticas que puedan generarse a través de las interacciones sociales, y por esta razón suelen hacer lo posible por evitarlas.