La frustración es el acto de frustrarse. Si vamos más allá y buscamos esta palabra en el diccionario obtendremos como definición “privar a alguien de lo que esperaba”. Por tanto, básicamente sentimos frustración cuando las cosas no salen como esperábamos. 

La cuestión es que esta frustración puede ser algo llevadero y que la persona acepte con calma y serenidad, lo cual sería tener una alta tolerancia a la frustración, o por el contrario podría no aceptarla y luchar para que las cosas sean de otra manera, en este caso hablaríamos de tener intolerancia a la frustración o baja tolerancia a la frustración.

Una persona con poca tolerancia a la frustración evitará por todos los medios cometer fallos o errores y esto le puede llevar a dejar de lado cumplir ciertos objetivos que engrandecerían su vida. 

Pongamos por ejemplo a una persona que quiere aprender a realizar algún tipo de actividad, ya sea practicar un deporte, aprender a tocar un instrumento o aprender un nuevo idioma. Durante las primeras semanas o meses es normal (y esperable) que esta persona cometa todo tipo de fallos y errores que son los que al fin y al cabo le permitan ir aprendiendo durante el proceso e ir evolucionando en su aprendizaje y conocimientos.

Ésta sería la forma en la que una persona con alta tolerancia a la frustración se enfrentaría a ese nuevo aprendizaje. Por el contrario, una persona con baja tolerancia a la frustración se enfadará porque las cosas no le salen a la primera y es probable que acabe desistiendo y abandonando dicha actividad a las pocas semanas o meses de haberla iniciado.

 

Consecuencias de una baja tolerancia a la frustración

Como podrás imaginarte, las consecuencias de tener una baja tolerancia a la frustración son negativas ya que podrían alejarte de objetivos que serían positivos para ti. Veamos algunas de estas consecuencias:

Dejar a medio terminar las cosas que se han empezado: Si no somos capaces de asumir los errores o fallos que pueden darse durante el proceso, habrá grandes posibilidades de que se abandonen ciertos proyectos o aprendizajes que se han comenzado.

Malestar cuando las cosas no salen como uno espera: Es algo perfectamente normal sentir cierto malestar cuando las cosas no salen como esperamos. Sin embargo, en las personas con baja tolerancia a la frustración este malestar es desproporcionado o bien se mantiene demasiado en el tiempo.

Evitación de aquello que genera malestar: La consecuencia directa del punto anterior es la evitación de todas aquellas situaciones, actividades o aprendizajes que nos generan ese malestar. 

 

Cómo aumentar la tolerancia a la frustración

Llegados a este punto, quizá te preguntes si puedes hacer algo por aumentar tu tolerancia a la frustración, en caso de que te hayas sentido identificado con los puntos anteriores. La buena noticia es que sí que existen algunas técnicas que pueden resultarte muy útiles para aumentar tu tolerancia a la frustración. Veamos algunas de ellas. 

Acepta que los errores son parte del aprendizaje: Un aprendizaje con errores te acercará más rápido al objetivo final de dominar eso que has querido aprender. Dicen que el mayor experto en una materia determinada es aquel que ya ha cometido todos los errores posibles en ese campo.

Establece objetivos realistas: Es importante que los objetivos que nos marquemos no sean inalcanzables o de lo contrario nos frustraremos y además con razón.

Divide el objetivo en pequeños pasos: Si el objetivo a priori puede ser inalcanzable, algo que puedes hacer es dividirlo en pequeños pasos que solo te llevarán al paso siguiente una vez cumplas el paso anterior. Pongamos como ejemplo alguien que quiere correr una media maratón de 21 km y el primer día intenta ya correr esos primeros 21 km. Es probable que, si no ha corrido antes, no logre correr de manera continua durante más de 3 o 4 kilómetros seguidos y abandone su objetivo al no conseguir pasar de esta cifra. Sin embargo, con un plan de entrenamiento adecuado en el que pueda ir aumentando de manera progresiva los kilómetros recorridos casa semana, es probable que en pocos meses logre cumplir su objetivo de correr una media maratón.

Aprende sobre tu frustración: Trata de adoptar la posición del observador externo para intentar averiguar cuáles son esas situaciones que mayor frustración te generan para anteponerte y aprender de ellas.

Pide ayuda: Y por último si nada de esto te sirve y crees que la frustración te desborda en multitud de situaciones, puedes ponerte en contacto con un profesional de la salud mental que te ayude a gestionar las emociones negativas que surgen cuando no consigues lo que quieres.