Cuando hablamos de ansiedad laboral nos referimos al exceso de estrés que puede tener consecuencias negativas para la productividad y bienestar emocional de un empleado.

Sentir ansiedad manejable en momentos puntuales puede ayudarnos con un pequeño «chute de energía» que nos permita acabar una tarea a tiempo antes de llegar a una fecha límite. El problema ocurre cuando esta ansiedad es mantenida en el tiempo, ocasionando un grave perjuicio en el bienestar del empleado y es entonces cuando hablamo de ansiedad laboral. En algunos casos la ansiedad laboral puede llegar a ser tan incapacitante que la persona que la sufre se ve obligada a solicitar una baja por ansiedad

 

¿Por qué algunas persona sufren ansiedad laboral?

Existen muchas razones por las cuales se puede producir ansiedad laboral, aunque por lo general se origina cuando existe un desequilibrio entre las tareas que se tienen que llevar a cabo y los recursos con los que contamos. Si tenemos la sensación de que nos faltan recursos para llevar realizar esas tareas de forma correcta, hay grandes probabilidades de que sintamos ansiedad laboral.

 

Síntomas de la ansiedad laboral

Hablandod de forma general, los síntomas de la ansiedad laboral son los síntomas típicos de cualquier trastorno de ansiedad, pero en este caso circunscritos al ámbito laboral.

Preocupación: Existe una gran preocupación por cualquier cuestión relacionada con el trabajo.

Insomnio: Es habitual sufrir problemas para conciliar el sueño ya sea debido a rumiaciones constantes relacionadas con el trabajo o bien por un exceso de activación como consecuencia de sufrir ansiedad y estrés constante durante la jornada laboral.

Problemas de concentración: La ansiedad laboral trae consigo problemas de concentración que pueden afectar negativamente a la productividad del trabajador, además de aumentar la probabilidad de cometer errores. Todo ello se puede convertir en un nuevo foco de problemas que realimenta la ansiedad.

Ver únicamente los aspectos negativos del trabajo: Cuando se siente ansiedad es habitual vislumbrar únicamente los aspectos negativos de la vida y obviar los positivos. En el caso de la ansiedad laboral se magnifican los aspectos negativos del trabajo y apenas se presta atención (o se minifican) las cosas positivas, que seguramente también las haya.

Reacciones exageradas: Es habitual sobre reaccionar de forma negativa y exagerada ante cualquier pequeño problema o imprevisto.

 

Formas de manejar la ansiedad en el trabajo

Es importante que cuando lidiamos con la ansiedad lo hagamos desde una perspectiva de aceptación. Por ello es importante utilizar palabras como gestionar, afrontar o manejar, en lugar de otras como «controlar» o «eliminar». La necesidad de control o la búsqueda de la eliminación pueden generar más ansiedad.

Dicho esto, existen algunas estrategias que pueden ayudarte a manejar la ansiedad en el trabajo. Veamos algunas de ellas.

Cuídate: No hay nada mejor para prevenir la ansiedad que llevar un estulo de vida saludable a todos los niveles, empezando por hacer deporte y llevar una alimentación sana. Todo ello combinado con una buena higiene del sueño y un buen descanso.

Organízate: En muchas ocasiones la ansiedad se origina por una falta de planificación y organización de las tareas que tenemos que realizar. Una simple agenda en la que puedas hacer planificaciones diarias, semanales o incluso mensuales, se puede convertir en una gran ayuda al sentir que tienes un mayor control sobre el trabajo.

Descansa lo suficiente: Uno de los grandes errores que comenten las personas adictas al trabajo es no descansar lo suficiente. Creen, erroneamente, que pueden ser más productivos restando horas de sueño y por tanto trabajando más. Sin embargo las horas de trabajo cuando no se ha descansado los suficiente no son igual de productivas que trabajar después de un descanso correcto.

Haz pequeñas desconexiones durante el día: Es muy recomendable (y casi necesario) hacer pequeños descansos de 5 minutos cada 40 o 45 minutos. Esta técnica se conoce como «La técnica Pomodoro». Puedes dedicar los tiempos de descanso a levantarte, estirar las piernas y hacer varias respiraciones profundas y de manera relajada. Todo ello con la finalidad de acallar la mente y volver al momento presente en el que sientes una mayor conexión con el cuerpo.

No te aisles: En ocasiones una sobrecarga de trabajo puede llevarnos a dejar en segundo plano el tiempo que pasamos con amigos y familiares. Y son precisamente estos círculos cercanos los que pueden ayudarnos a amortiguar la ansiedad laboral.

Pide ayuda: En caso de que por ti mismo no consigas salir de este bucle de malestar relacionado con el trabajo, buscar ayuda profesional puede ser una gran solución.

 

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